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Embotamiento afectivo / las personas con esquizofrenia suelen presentar un estado emocional embotado, de forma que no responden a lo que pasa a su alrededor. Pueden ser incapaces de reflejar cambios emocionales en su expresión facial, en sus gestos, en el tono de su voz y de no responder a acontecimientos felices o tristes, o bien reaccionar de forma inadecuada. En algunos tipos de esquizofrenia, especialmente la hebefrénica o de tipo desorganizado (véase más adelante), destacan entre los síntomas principales las acciones y emociones muy inadecuadas e incongruentes. La persona afectada puede parecer desorientada, sin objetivos, alegremente inoportuna y a menudo impulsiva. Toda la personalidad de los que padecen una esquizofrenia parece haber cambiado con respecto a lo que era antes.

Pérdida de vitalidad / la esquizofrenia reduce la motivación de las personas y disminuye su capacidad de trabajar o de participar en diversiones. Parecen interesarse poco por actividades cotidianas como lavar o cocinar y, en casos extremos, descuidan su higiene personal y la propia alimentación. Pueden aparecer indecisión, negativismo y pasividad, mezclados con impulsos súbitos. En casos extremos, el sujeto puede retraerse, agitarse o manifestar estupor sin razón aparente.

Retraimiento social / las personas con esquizofrenia tienen dificultades para hacer y mantener amigos o conocidos; las relaciones íntimas son escasas o inexistentes y el trato con los demás tiende a ser breve y superficial. En casos extremos, se evita de forma activa toda relación social.

Pobreza de pensamiento / Aalgunas personas con esquizofrenia muestran una notable reducción de la cantidad y el contenido de su pensamiento. Rara vez hablan con espontaneidad y contestan a las preguntas con respuestas cortas, sin ningún detalle. En los casos más graves, el discurso se limita a frases cortas como "sí", "no", "no sé". Otras personas con esquizofrenia hablan libremente, con un lenguaje comprensible, pero sin transmitir contenido alguno. Contestan a las preguntas de forma indirecta, sin ir al grano. En su expresión verbal reflejan asociaciones imprecisas o sin relación entre las ideas, así como cortes incomprensibles y saltos en el hilo delpensamiento. Los síntomas negativos suelen interpretarse erróneamente como signos de pereza o de mal comportamiento intencionado, cuyo objetivo es molestar a los demás, más que como parte de la propia enfermedad. Esta interpretación contribuye en gran medida a crear la imagen negativa y la estigmatización que se asocian con la esquizofrenia.
     Al valorar los síntomas negativos que no están acompañados de síntomas positivos, el médico debe evaluar los cambios con respecto al comportamiento previo a la enfermedad. Aunque los síntomas negativos que aparecen en ausencia de síntomas positivos no suelen detectarse, la persona que únicamente manifiesta síntomas negativos también necesita ayuda. En culturas donde la norma es que las relaciones sociale sean intensas y frecuentes (ej.: muchas culturas occidentales) la presencia de síntomas negativo puede ser particularmente estigmatizante. Resulta extremadamente importante tener en cuenta el factor cultural cuando se evalúan los síntomas negativos y su repercusión.
     A diferencia de los síntomas positivos, los negativos constituyen déficits más sutiles del funcionamiento y no suelen reconocerse como síntomas de la enfermedad. En ocasiones, los familiares u otras personas los interpretan erróneamente como signos de pereza. Por ejemplo, si la persona no está motivada o se despreocupa de su aspecto, se puede pensar que lo hace intencionadamente para molestar o fastidiar a su familia.
     Los síntomas negativos también pueden deberse a una depresión (que puede manifestarse a la vez que la esquizofrenia) o constituir la respuesta a un ambiente poco estimulante (como una estancia prolongada en el hospital) o presentarse realmente como efectos secundarios de algunos antipsicóticos. Suele ser difícil determinar si los síntomas negativos forman parte de la propia esquizofrenia o son el resultado de este otro tipo de problemas. La capacidad de la persona para trabajar, relacionarse con los demás y cuidar de sí misma durante la remisión depende en gran parte de la gravedad de los síntomas negativos residuales.
     La mayoría de las personas con esquizofrenia sólo tienen algunos síntomas positivos y negativos en un momento determinado. Normalmente, el tipo y la intensidad de los síntomas varían sobremanera en el transcurso de la esquizofrenia y de una persona a otra. Algunos pacientes no experimentan nunca alucinaciones, otros no padecen delirios y los hay que no tienen síntomas negativos mientras que otros los sufren en todo momento. Los síntomas negativos se asocian con el estigma de debilidad psicológica, falta de voluntad o energía para llevar una vida más activa e incapacidad de cuidar de uno mismo. Las consecuencias de los síntomas negativos puede percibirse como una forma de vida escogida voluntariamente y caracterizada por el retraimiento social y la falta de responsabilidad hacia los demás. Los síntomas negativos se asocian frecuentemente con el estigma de la pereza. La capacidad de trabajar, relacionarse con los demás y cuidar de uno mismo durante la remisión de la enfermedad depende en gran parte de la gravedad de los síntomas negativos residuales.

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