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Las perspectivas para los pacientes con esquizofrenia han mejorado notablemente gracias al desarrollo de una serie de medicamentos e intervenciones psicosociales. Los nuevos antipsicóticos ayudan a controlar los síntomas del trastorno, al tiempo que causan menos efectos secundarios estigmatizantes. La psicoeducación y otras intervenciones psicosociales ayudan al paciente y a sus familiares a manejar el trastorno de manera más efectiva, a reducir la disfunción social y laboral y a aumentar la reintegración social. Se han emprendido investigaciones para encontrar tratamientos más inocuos y eficaces. Además, la realización de mas estudios sobre un mejor pronóstico de la esquizofrenia en los países en vías de desarrollo, con respecto a los desarrollados podrá sugerir estrategias que se apliquen en cualquier parte del mundo para mejorar el pronóstico de los pacientes con esquizofrenia.

Tres componentes principales conforman el tratamiento de la esquizofrenia:

  • Fármacos para aliviar los síntomas y evitar las recidivas
  • Enseñanza e intervenciones psicosociales para ayudar a los pacientes y sus familiares a resolver problemas, hacer frente al estrés, afrontar la enfermedad y sus complicaciones y prevenir las recaidas.
  • Rehabilitación social para ayudar a los pacientes a reintegrarse en la comunidad y recuperar la actividad educativa y laboral.

Los médicos deben tener presentes los principios de la Declaración de Madrid de la Asociación Mundial de Psiquiatría, promulgada en 1996, que recalcan la importancia de mantenerse informado de los adelantos científicos, compartir los conocimientos actualizados con otros profesionales y aceptar al paciente como un igual, por derecho, en el proceso terapéutico. También resulta esencial que las diferentes estrategias terapéuticas se apliquen de una manera integrada, por ejemplo, usando los principios de los equipos de gestión de casos (Kanter, 1989). Esta estrategia permite que todos los esfuerzos se dirijan a los mismos objetivos y que el paciente y su famila comprendan la línea directriz que guía los planes de tratamiento. Finalmente, los médicos deben animar a los pacientes y sus familias a que se integren en grupos de apoyo, que pueden ser de gran ayuda y servirles de orientación para enfrentarse a la enfermedad con más eficacia.

Fármacos antipsicóticos / Los fármacos que se emplean actualmente para tratar la esquizofrenia se dividen en dos grupos:

  1. Antipsicóticos convencionales (denominados anteriormente neurolépticos)
  2. Nuevos antipsicóticos (también denominados de segunda generación o antipsicóticos atípicos)

Antipsicóticos convencionales / Los primeros antipsicóticos se introdujeron en la práctica clínica a comienzos y a mediados de los años 50. El término "estándar" (o "tradicional" o "convencional") se emplea para referirse a todos los antipsicóticos anteriores a la clozapina. Antiguamente se les denominaba neurolépticos, por sus efectos secundarios característicos sobre el sistema motor extrapiramidal, como distonia, parkinsonismo, discinesia y acatisia. Estos fármacos han resultado útiles para reducir, y a veces, eliminar síntomas positivos de la esquizofrenia, como trastornos del pensamiento, alucinaciones e ideas delirantes. También pueden aliviar síntomas asociados como agitación, impulsividad y agresividad. Lamentablemente, no parecen ser tan eficaces a la hora de disminuir los síntomas negativos de la esquizofrenia, como la apatía, el retraimiento social y empobrecimiento del pensamiento. El uso a largo plazo de este tipo de fármacos también reduce el riesgo de recaídas. La introducción de antipsicóticos eficaces ha facilitado la posibilidad de tratar a los pacientes con esquizofrenia en el seno de la comunidad, evitando los reingresos. Los antipsicóticos también sirven para que las personas con esquizofrenia se beneficien mejor de las distintas terapéuticas psicosociales.

Antipsicóticos convencionales más comunes*

Benperidol
Bromperidol
Butaperazina

Clorpromazina
Clorptotixeno
Clopentixol
Clotiapina

Droperidol

Fluanisona
Flupentixol
Fluspirilina

Haloperidol

Levomepromazina

Oxipertina

Penfluridol
Perazina
Perfenacina
Pimozida
Pipamperona
Promazina
Prometazina

Sulpiride

Tioridazina
Trifluoperazina

*Los nombres de los productos varían de un país a otro y dentro de un mismo país se puede emplear más de un nombre para designar al mismo medicamento.

Antipsicóticos de segunda generación / En los años iniciales del desarrollo de los medicamentos el interés se centraba sobre todo en aliviar síntomas positivos como las alucinaciones y las ideas delirantes, pero en estos últimos años los investigadores han trabajado para obtener antipsicóticos más eficaces y con menores efectos secundarios, que actúen más sobre los síntomas negativos sin dejar de controlar los positivos y que ayuden a mejorar la calidad de vida de los enfermos, factores cruciales en el tratamiento moderno y la rehabilitación. La clozapina fue el primer antipsicótico con mínimos efectos secundarios extrapiramidales. A la clozapina le han seguido nuevos fármacos (véase el apéndice D) que comparten esta ventaja. Los términos "nuevo", "de segunda generación" o "atípico" se usan para referirse a este grupo de medicamentos, prefiriéndose la denominación de segunda generación porque la "atipicidad" resulta difícil de definir. La característica principal de los nuevos antipsicóticos consiste en un menor riesgo de producir efectos extrapiramidales. También poseen otras ventajas con respecto a los antipsicóticos tradicionales, ya que mejoran los síntomas negativos y provocan un aumento menor o insignificante del nivel de prolactina.

Educación y otras intervenciones psicosociales / Desde hace tiempo se ha comprobado que los factores psicosociales afectan al tratamiento, pronóstico, evolución y consecuencias de la esquizofrenia. Aún cuando la farmacología ha revolucionado el tratamiento de la enfermedad, en los últimos años se ha adquirido mayor concienciación gracias a la investigación, de que las intervenciones psicosociales tienen un impacto considerable en los resultados del tratamiento de la esquizofrenia. Las intervenciones psicosociales incluyen el uso de estrategias y técnicas psicológicas o sociales para reducir o eliminar las deficiencias, discapacidades, disfunciones y minusvalías cognitivas, psicológicas y sociales, con el fin de facilitar la reintegración social y la rehabilitación psicosocial. En términos prácticos, las intervenciones psicosociales pretenden aliviar tanto los síntomas negativos como los síntomas positivos, aumentar la comprensión y la observancia al tratamiento, prevenir las recaídas, mejorar las habilidades sociales y de comunicación y enseñar técnicas y estrategias para que los pacientes y sus familiares puedan afrontar mejor el estrés. Las intervenciones psicosociales son un complemento ideal de los medicamentos.
   Los problemas que padecen las personas con esquizofrenia en su vida son de índole social, personal, clínicas y, algunas veces, políticas (ej.: discriminación). Debido a que la repercusión del trastorno se deja sentir en diferentes áreas de la vida, el tratamiento, para ser eficaz, debe combatir diversos problemas, como el reconocimiento temprano de las recaídas y su prevención, una mejor introspección y observancia del tratamiento, psicoeducación, vida en familia, asistencia en la comunidad y asistencia en otros ámbitos, así como técnicas sociales y de afrontamiento y rehabilitación.
     Prácticamente, toda comparación rigurosa de las modalidades médicas y de la rehabilitación social han demostrado que la medicación combinada con rehabilitación social consigue una recuperación mejor que cada una estas técnicas por separado. Los fármacos suelen ser necesarios, pero nunca son suficientes, mientrás que la rehabilitación casi siempre logra mejores resultados con el uso de una medicación cuidadosamente prescrita.
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